jueves, 3 de octubre de 2013
El calentamiento global
El calentamiento global, afirma James Lovelock, es "el mayor peligro al que hasta ahora se ha enfrentado la humanidad". Fuertes palabras que no acaban de asimilar del todo nuestras cabezas. El calentamiento global sigue siendo considerado por algunos como un mero alarmismo o algo no comprobado. Lejos de ello, el calentamiento global es una realidad que se ha probado por métodos científicos, que se puede medir, y sobre el que podemos hacer deducciones terribles para el futuro.
Spencer R. Weart, director del Centro para la Historia de la Física del American Institute of Physics y autor de varios libros, nos cuenta en El calentamiento global cómo la comunidad científica llegó, a través de numerosos indicios, a deducir, probar y medir esta realidad. Wally Broecker, uno de los científicos pioneros, escribió en 1987 que hemos estado charlando sobre el efecto invernadero como "una curiosidad de sobremesa" pero que ahora debemos contemplarlo como "una amenaza para el ser humano y la vida en el planeta".
Causas del calentamiento global
Los científicos han dedicado décadas a entender lo que causa el calentamiento global. Han examinado los ciclos naturales y los eventos que tienen influencia sobre el clima. Sin embargo, la cantidad y patrón de calentamiento que se ha medido no puede explicarse únicamente mediante estos factores. La única forma de explicar este patrón es incluir el efecto de los gases de invernadero (GEI) emitidos por los humanos.
Para recopilar toda esta información, las Naciones Unidas formaron un grupo de científicos llamados el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). El IPCC se reúne cada varios años para revisar los últimos hallazgos científicos y escribir un informe que resuma todo lo que se conoce sobre el calentamiento global. Cada informe representa un consenso o acuerdo, entre cientos de científicos destacados.
Una de las primeras cosas que aprendieron los científicos es que existen varios gases de invernadero responsables del calentamiento y los humanos los emiten en una variedad de formas. La mayoría provienen de la combustión de combustibles fósiles de coches, fábricas y producción de electricidad. El gas responsable de la mayoría del calentamiento es el dióxido de carbono, también conocido como CO2. Otros gases que contribuyen a este efecto son el metano que liberan los vertederos y la actividad agrícola (especialmente los sistemas digestivos de animales de pastoreo), óxido nitroso de los fertilizantes, gases utilizados para la refrigeración y los procesos industriales y la pérdida de bosques que, de lo contrario, podrían almacenar el CO2.
Los diferentes gases de invernadero poseen capacidades de retención de calor muy diferentes. Algunos de ellos pueden retener aún más calor que el CO2. Una molécula de metano produce más de 20 veces el calentamiento de una molécula de CO2. El óxido nitroso es 300 veces más poderoso que el CO2. Otros gases, como los clorofluorocarbonos (que han sido prohibidos en la mayor parte del mundo porque también degradan la capa de ozono), tienen un potencial de retención de calor que es miles de veces mayor que el CO2. Sin embargo, dado que sus concentraciones son mucho menores que el CO2, ninguno de estos gases aumenta tanto el calor en la atmósfera como el CO2.
Para comprender los efectos de todos estos gases juntos, los científicos tienden a hablar sobre todos los gases de invernadero en términos de la cantidad equivalente de CO2. Desde 1990, las emisiones anuales han aumentado unos 6 billones de toneladas métricas de “dióxido de carbono equivalente” en todo el mundo, un aumento de más del 20%
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